Una lágrima brotada
desde la infinitud del dolor.
Desde lo más profundo
de la soledad y la reflexión.
Desde lo más recóndito
de un alma herida...
Una lágrima
aferrada a la esperanza
y a la fe...
¡Una lágrima
en sublime oración
ofrecida al eterno devenir
de la vida y el amor...!
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