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miércoles, 10 de junio de 2026

MI PATRIA

 

Mi patria no es solo

el Reventazón o el Virilla,

el Tempisque o el Térraba,

o Chira, Cocos, Venado y Calero.

Mi patria no es solo

San José o Puriscal,

Puntarenas o Nicoya.

 

Mi patria no es solo el Zurquí,

ni las llanuras sancarleñas,

ni los balcones vetustos y bohemios

del Barrio Amón o el Club Unión.

 

Mi patria no es solo Sixaola

ni San Vito de Java,

ni Quepos ni Golfito ni Limón

ni Paso Canoas ni Peñas Blancas,

ni el Golfo de Nicoya y Golfo Dulce.

 

¡Mi patria es mucho más

que lugares y nombres!

 

Mi patria no es solo la tierra

donde lloré por primera vez,

donde amé por primera vez

y donde dormiré por última vez.

 

Mi patria no es solo

el lamento o la desconfianza

del bribrí, el cabécar,

el cholo o el guaymíe.

Ni el patuá del negro caribeño,

el "uyuyuy bajura" del sabanero,

el silencio burlón del cartago

o la alegría contagiosa del costeño

puntarenense o guanacasteco.

 

No es solo la tristeza o el llanto

del indigente o el miserable,

ni la altanería y la prepotencia

del "conectado" y poderoso.

 

Ni el tugurio intimidante

y hoguera de conciencias,

o el barrio exclusivo

protegido por gendarmes

y por murallas y alambradas

de navajas o electrificadas.

 

No es solo

la opaca casa de cristal,

el laberíntico palacio azul,

la mole gris legislativa,

el fortín, el valle central

ni los “malls” y "outlets"

que brotan como plagas.

 

Ni el Festival de la Luz

o la fresca brisa decembrina.

Ni las heridas que se arrugan

y enquistan en la indiferencia,

en la miseria y el hambre,

o en los falsos clichés y refugios

del “pura vida”

y la “Suiza centroamericana”.

 

Mi patria no es solo

el malecón que vigila

al mar infinito y misterioso,

o el volcán que imponente

se eleva hasta un cielo

azul y prístino;

o el río impetuoso

que moldea las montañas

y desafía la humana osadía.

 

Mi patria es mucho más

que tiempos y recuerdos,

pasados, presentes y futuros,

gentes y costumbres,

amores, envidias y odios.

 

Y mi patria no es solo

una democracia enferma,

ni una libertad confusa

y llena de remiendos.

 

Democracia y libertad

a las que hemos ultrajado

y abusado sin reparo ni castigo.

 

¡No… !

 

 

Mi patria es todo este compromiso

para con nuestra gente,

sus generaciones y nuestros descendientes.

Por su mar, su cielo, su luna, sus playas,

sus ríos, sabanas, valles y montañas.

 

Mi patria es el resplandor

y la intensidad de toda esta tierra.

¡Es la generosidad y la hospitalidad

que reclaman honestidad y trabajo!

 

Mi patria,

esta que llamo MI patria,

es todo esto... y mucho más.

Es mucho más que la suma o resta,

que llena o vacía

un insano y falso nacionalismo.

 

Mi patria es un todo

vertido en indomable amor

que respeta y obliga,

que vive y se alimenta todos los días

de todas estas

- y otras no dichas-

pinceladas y bendiciones.

 

Es la madre cobijada,

y que nos cobija,

con la sábana multicolor

del blanco, azul y rojo.

 

¡Mi patria

es una sola promesa,

un solo futuro

una sola responsabilidad,

una sola lucha,

un solo amor

y un solo nombre!

 

 

¡Mi patria, toda ella,

se llama Costa Rica…! 









 

 

 

martes, 13 de enero de 2026

PLENILUNIO EN LA LAGUNA

I

 

La luna se refleja reina

en las aguas 

tranquilas de la laguna.

 

En esta noche sin estrellas

le comparto la íntima 

oscuridad de mis pensamientos:

 

Esta lejanía del hogar,

del abrigo y el calor ausente.

De la nostalgia por la suavidad 

de tus caricias y miradas de miel.

 

¡Sufro esta soledad lacerante 

que ni el vino me logra disipar...!

 

II

 

Miro la danza hipnótica  

de la luna en la laguna.

 

¡Y me ilusiono pensando

que la miramos juntos!

 

Porque a pesar de la distancia

que me entristece el alma,

esta luna señora en la laguna

te hace presente en mi otoño.

 

¡Y me alivia, 

con el dulce bálsamo del silencio,

este dolor por tu lejana ausencia!















sábado, 27 de diciembre de 2025

AUSENCIA


I


Medito bajo la luz de una luna tenue que 

-intermitente-

danza con la niebla de esta tarde invernal.


II


Ella, ausente y lejana como las montañas grises.

Yo, sumido en el silencio de las lagunas profundas.


III


El alma 

- lentamente - 

se me llena de recuerdos...


¡Cómo la extraño

en estos días sin flores!




lunes, 8 de diciembre de 2025

REFLEXIONES COTIDIANAS

I


Somos fósiles.

Fósiles curiosos 

e inteligentes.


Vestigios conscientes 

y testimoniales

de la evolución del 

universo y la vida.


Somos el reflejo, el testigo

y el asombro de nuestros 

lejanos y cósmicos orígenes.


¡Porque, en nuestra esencia, 

somos polvo de estrellas

buscando destino y trascendencia!


II


El bien y el mal...


La eterna lucha moral, existencial

y religiosa de nuestra especie:

aquella entre el alma y la conciencia.


No importa el tiempo,

al final, y muchas veces

despues de innombrables penas,

el bien se impone irremediablemente. 


¡Esta dicotomía evolutiva ha sido 

la raiz  generadora de nuestra historia...!


III


Si la soberbia grita,

la sabiduría susurra.

Y mientras el ego grita

la humildad florece...

viernes, 3 de octubre de 2025

LO QUE NUNCA QUISIMOS SER

I


Hay noches que llamo

aquellos recuerdos que me llenan

con ilusiones y pertenencias.


¡Que aún es mío aquel amor

eternicé con el paso del tiempo!


¡De tu tiempo y mi tiempo!


II


En otros momentos

- de nostalgia y lejanía -

mis recuerdos son

sentimientos de pérdida

y dolorosas despedidas.


¡De la ausencia y nostalgia

que nos quemaban las noches!


III


En este, nuestro tiempo otoñal,

ya no es suficiente con recordar.

¡Y también es inútil

el remordimniento!


Hoy - en ambos - viven juntas

la pertenencia y la pérdida.


¡Este es nuestro calvario

y nuestra condena existencial!


IV


Ya no somos lo que fuimos

- es cierto -

y ello, en lo profundo del alma...


¡A ambos nos duele!


Pero...

a pesar de todas las tristezas,

silencios y angustias;

hoy debemos aceptar

que no podemos cambiar

todo aquello que

- alguna vez -

fuimos, vivimos y sufrimos.


¡Porque hoy somos

- irremediablemente -

una realidad que nunca

ni quisimos ni buscamos ser!










martes, 29 de julio de 2025

PER ARDUA AD ASTRA

I


Un cielo nocturno despejado,
sin luna y pintado de estrellas
siempre ha fascinado a la humanidad.

Ha habido quienes, en su contemplación
y desde tiempos inmemoriales,
se han preguntado qué serán todos
esos puntos brillantes que nos hipnotizan
y que embellecen nuestra bóveda celeste.

Algunos pagaron en la hoguera
del fanatismo y la ignorancia
el especular que eran otros mundos y galaxias.
Otros fantasearon con viajes interestelares
o caminando sobre la superficie lunar.
Algunos con visitar "los canales de Marte"
o disfrutar las "selvas y playas tropicales" de Venus".

Los más recientes, con colonizar el sistema solar
y otros, los pocos, con enviar naves al espacio profundo
con mensajes a civilizaciones hipotéticas grabados
en discos de oro con direcciones astronómicas
y con saludos en nuestra multiplicidad lingüística y cultural.

Y en el largo peregrinaje de esas naves viajeras,
echarle una última mirada
- nostálgica y filosófica -
a esa minúscula mota azul que es nuestro hogar.

¡La imaginación y la ciencia como motores del conocimiento!


II

Ese anhelo expansivo,
enquistado en nuestra genética,
nos ha llevado
desde
nuestra cuna ancestral en África
hasta colonizar nuestro planeta;
y a llevar y fosilizar nuestras huellas
más allá de nuestros límites planetarios.

Y a entender que estamos llamados
a explorar nuestro universo
en busca de las respuestas a nuestras
preguntas existenciales más profundas.

Somos formas de vida bendecidas
con el don de la curiosidad, el asombro
y la dureza de la sobrevivencia.
Con el genio de la inteligencia,
la razón, la fe, la inventiva y la resiliencia;
y con poderosas virtudes
intelectuales, psicológicas y sociales.

¡Todas ellas en constante evolución,
tanto las biológicas,
como las civilizatorias y cognoscitivas!

III

Pero… se nos hace imperativo,
ahora más que nunca,
entender, pensar y actuar como especie
y ya no solo como individuos;
porque nuestro planeta es nuestra cuna,
pero no hay razón alguna
para que también sea nuestra tumba.

¡Y nuestro olvido cósmico!

Nuestro futuro está en nuestras manos
porque, al final de cuentas, lo que hagamos
para superar - una vez más -
nuestros humanos límites y alcanzar las estrellas
le es absolutamente indiferente a nuestro universo...