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domingo, 23 de junio de 2024

LA ODISEA DEL EGO

 

He detenido el reloj vital varias veces

para alejarme de las hojarascas de la rutina.

Para sentarme a ver y oler las olas del hoy

en su rítmico ir y venir... libres e indomables.

 

Para dejar que el viento del atardecer

acaricie mi piel y se enrede en mi cabello.

Para meditar en acogedor silencio:

no para descubrirme, sino para reencontrarme.

 

En algún lugar o recodo de la vida

dejé, varias veces, olvidada mi conciencia.

Pero, sin darme cuenta,

no dejaba de llamarme a gritos desde el espejo.

 

No voy en ocasionales periplos existenciales

con el fin de descubrir mi “yo”

- de ese ya tengo una buena idea de cómo es -

sino en una búsqueda profunda y vital

para redefinir raíces, orígenes y valores 

de mi hoy... de mi presente.

 

¡Esas han sido las grandes odiseas de mi vida:

las reiteradas aventuras y batallas

de enfrentar y derrotar un enemigo 

tan peligroso y constante como lo es el ego!


Algunas, lo confieso,

dolorosamente las perdí.

Pero las más las gané

tras amargas horas de remordimiento.


¡... Y así pude reencontrarme 

- al fin - 

con la paz que emana

desde la penitencia y el perdón...!

 

 

 

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